ene 022014
 

Al igual que todos nosotros, las plantas son seres vivos y como tales, aunque no nos guste, también se ponen enfermas. De hecho lo hacen con más frecuencia de la que nos gustaría, principalmente por falta de prevención. Como no pueden hablar y en general desconocemos que les puede pasar, muchas veces simplemente van enfermando cada vez más hasta que mueren o directamente las tiramos en vez de tratar de salvarlas. El motivo, no sabemos. Este artículo pretende dar un poco de luz al respecto para que la próxima vez que veas como una de tus plantas le pasa “algo”, al menos tengas unas pautas de cómo identificar lo que le pasa y tratar de poner remedio.

Las tres causas principales por las que las plantas se deterioran y enferman son:

  • Por plagas de insectos y otro tipo de parásitos
  • Por enfermedades producidas por hongos, bacterias o virus
  • Por causas ambientales o fisiológicas, principalmente debido a fallos en su cuidado o en su nutrición

Sin pretender ser una relación exhaustiva, ya que existen publicaciones especializadas que sí profundizan mucho más en la identificación de patologías, a continuación vamos a relacionar una serie de alteraciones generales que se dan con mayor frecuencia en plantas, si bien a veces puede ser difícil detectar el síntoma ya que éste puede deberse a una combinación de diferentes causas.

No obstante y dada la sensibilidad creciente hacia las plagas de las palmeras, dedicamos un artículo específico para las enfermedades y plagas más específicas de las palmeras.

Síntomas consecuencia de plagas de insectos y otro tipo de parásitos:

  • Galerías o minas -> larvas minadoras
  • Hojas con agallas o escrecencias -> insectos
  • Masas algodonosas pegajosas -> cochinillas
  • Mordeduras redondas o irregulares -> orugas, caracoles, saltamontes o escarabajos
  • Tallos cortados por el cuello o mordidos -> gusanos
  • Raices cortadas o roídas -> larvas de insectos

 

Síntomas consecuencia de hongos, bacterias o virus:

  • Manchas negras o rojizas, generalmente redondas u ovaladas -> hongos
  • Manchas amarillas y vellosidad blanco-grisácea en el envés de las hojas -> Mildiu
  • Pústulas blancas  -> Albugos
  • Hojas marrones que se van secando progresivamente -> hongos
  • Cuello o base del tronco ennegrecido ->hongos
  • Tallo en putrefacción con moho gris o blanco ->hongos
  • Raices negras ->hongos

 

Síntomas debido a fallos en el cuidado o en la nutrición de palmeras y plantas:

  • Planta marchita y hojas con la punta y el borde secos -> presencia de sales en la tierra o en el agua de riego
  • Planta alargada y pálida, con estructura débil -> falta de luz que obliga a la planta a buscarla alargándose con un desarrollo rápido mal consolidado
  • Desarrollo asimétrico o retorcido -> Luz predominante de un sólo lado o con obstáculos físicos o proximidad en contacto con otras plantas
  • Plantas jóvenes con poco crecimiento, poco desarrollo de las raíces y puntas de las hojas amarillas -> carencia de fósforo en el sustrato
  • Crecimiento escaso o muy lento -> carencia de nitrógeno en el sustrato
  • Crecimiento nulo con amarilleamiento en hojas y caída de éstas -> calcio en la tierra o en el agua en plantas que requieren sustratos y aguas con Ph ácido
  • Hojas amarillas y/o quemadas -> Exposición a sol directo en plantas no aclimatadas o heladas en invierno
  • Hojas con puntas secas -> Ambiente seco y/o falta de riego
  • Hojas con palidez en la coloración de las hojas -> falta de luz
  • Amarilleo rápido de las hojas -> clorosis hídrica
  • Hojas marrones y acartonadas -> exceso de abono
  • Ennegrecimiento de las hojas empezando por las más antiguas – > exceso de riego
  • Raíces podridas -> riego excesivo o estancado

 

Echando un vistazo rápido a estas tres relaciones de síntomas, podemos ver en un porcentaje elevado las causas se deben a problemas en la nutrición y el cuidado de las plantas, algo que depende de nosotros. Lo más grave es que  en muchas ocasiones esto tiene como consecuencia que las plantas sean más propensas a enfermar y por desconocimiento acaben muriendo.

De ahí la importancia de la prevención no sólo de las enfermedades por aplicación de insecticidas y fungicidas, de los que hablamos en el artículo “En qué consisten los tratamientos fitosanitarios”, sino también de darle a las plantas las mejores condiciones ambientales, nutricionales y de riego para que éstas se mantengan fuertes y de las que ya hablamos en los artículos sobre donde ubicar las plantaslos aspectos a tener en cuenta en el riego, o el abonado de las plantas.

Teniendo en cuenta estas sencillas pautas minimicemos el riesgo de que nuestras plantas sean atacadas por parásitos ya sean insectos, hongos y en general cualquier elemento nocivo para nuestras plantas.

may 092013
 

Varias son las ventajas que tienen los maceteros con sistema de autoriego.  La primera y principal, es la autonomía que tiene la propia planta de absorber el agua que necesita gracias al depósito situado en la parte inferior.

Desde el punto de vista del mantenimiento y en relación con el punto anterior, esto permite que los riegos se distancien desde un par de veces al mes hasta diferirlos varios meses, dependiendo de la estación del año, la ubicación de la planta y si está en el interior o exterior. Esto da mucha versatilidad sobre todo a aquellas personas que tienen casas de campo o segundas residencias que no visitan frecuentemente, y a pesar de ello no quieren renunciar a tener su plantas bien atendidas .

Sin embargo este sistema también tiene algún inconveniente. Dado que no hay drenaje en la parte inferior de la maceta, corremos el riesgo de un exceso de riego que en función de la naturaleza de la planta podría derivar en la pudrición de las raíces, y por tanto en la muerte de la planta. Este problema se agrava cuando además la maceta está en el exterior expuesta a la lluvia, ya que en caso de lluvias abundantes, podría llegar no solo a llenar el depósito de agua, sino encharcar completamente la maceta. En este caso sería necesario un vaciado manual tal y como se detalla en otro artículo del blog.  Una forma de prevenir el problema de las lluvias abundantes y por tanto sólo aplicable a plantas de exterior, sería hacer un pequeño orificio en la maceta a la altura del nivel máximo indicado por el testigo de nivel. De esta manera aunque la maceta se llenara de agua, ésta drenará por el orificio practicado, sin que por ello se pierda el agua contenida en el depósito.

Otro inconveniente bastante común es la generación de hongos en el sustrato. Estos vienen ocasionadas por la humedad prolongada y combinados con temperaturas cálidas. Evidentemente esta circunstancia es más propensa a suceder en los meses de verano, pero hay que estar alerta durante todo el año.

Para prevenirlos lo mejor es establecer una rutina de control. Además de utilizar los fungicidas que se aplican mediante difusores en la parte aérea de la planta (tronco, ramas y hojas) el mejor sistema preventivo es añadir junto con el agua de riego, un fungicida sistémico que atacará directamente a los hongos que se generen en el sustrato.  Incorporar estos productos con el agua de riego cada 6 u 8 semanas será más que suficiente para mantener una planta sana y libre de enfermedades.

Tampoco hay que abusar de estos productos, ya que aunque no son dañinos para la planta, pueden crear resistencias en los parásitos a medio plazo, y por tanto dejar de hacer efecto. Por ello también es conveniente alternar los productos. De esta forma minimizaremos los efectos de estas resistencias.

Junto con el fungicida y bajo las mismas pautas, también es conveniente aplicar un insecticida tanto a la parte aérea como al sustrato.

Si estás interesado en conocer como convertir uno de tus maceteros favoritos en un macetero con sistema de autoriego, consulta este artículo.