ene 022014
 

Estos tratatamientos se basan en la aplicación de productos fitosanitarios, tales como insecticidas, fungicidas, acaricidas, etc., que están compuestos de diferentes principios activos que combaten el amplio abanico de enfermedades que tienen las plantas.

Conviene destacar que para cada tipo de parásito hay una relación extensa de principios activos que los combaten. Sin embargo la oferta en el mercado se multiplica ya que cada marca comercial saca al mercado su producto con uno o varios principios activos para combartir uno o varios parásitos con el mismo producto. Conviente por tanto tener este concepto claro para no marearnos entre tanta oferta de productos fitosanitarios. Por otro lado tampoco hay que tener un producto para cada tratamiento, sino que será suficiente con uno o dos fungicidas y otros tantos insecticidas que cubran el espectro de posibles enfermedades. De esta manera al ir alternándolos evitaremos resistencias de las plagas.

Con respecto a los fungicidas, hay que tener en cuenta que además de atacar la plaga, si están hechos a base de cobre o de fósforo, también servirán como elemento nutricional para la planta, vigorizándola y reverdeciendola en el caso del cobre, y fortaliciendo las raíces en el caso del fósforo.

A continuación presentamos una tabla con los principales principios activos contra insectos que están entre los más utilizados, pero está lejos de ser una lista exhaustiva.

Es importante identificar el producto más adecuado contra la plaga que queremos combatir y respetar la dosificación que indica el fabricante, ya que una menor dosis haría el tratamiento poco efectivo y una dosis superior podría afectar al desarrollo de la planta además de crear resistencias en la plaga a medio y largo plazo.

Como referencia nosotros utiliamos como tratamiento preventivo insecticida de aplicación en nuestros viveros compuestos principalmente por palmeras, el clorpirifos 48 e Imidacloprid con aplicaciones mensuales alternas desde la primavera hasta el final del otoño con un máximo de 4 aplicaciones de Imidacloprid, según establece la normativa vigente.

tabla insecticidas palmspace

 

ene 022014
 

Al igual que todos nosotros, las plantas son seres vivos y como tales, aunque no nos guste, también se ponen enfermas. De hecho lo hacen con más frecuencia de la que nos gustaría, principalmente por falta de prevención. Como no pueden hablar y en general desconocemos que les puede pasar, muchas veces simplemente van enfermando cada vez más hasta que mueren o directamente las tiramos en vez de tratar de salvarlas. El motivo, no sabemos. Este artículo pretende dar un poco de luz al respecto para que la próxima vez que veas como una de tus plantas le pasa “algo”, al menos tengas unas pautas de cómo identificar lo que le pasa y tratar de poner remedio.

Las tres causas principales por las que las plantas se deterioran y enferman son:

  • Por plagas de insectos y otro tipo de parásitos
  • Por enfermedades producidas por hongos, bacterias o virus
  • Por causas ambientales o fisiológicas, principalmente debido a fallos en su cuidado o en su nutrición

Sin pretender ser una relación exhaustiva, ya que existen publicaciones especializadas que sí profundizan mucho más en la identificación de patologías, a continuación vamos a relacionar una serie de alteraciones generales que se dan con mayor frecuencia en plantas, si bien a veces puede ser difícil detectar el síntoma ya que éste puede deberse a una combinación de diferentes causas.

No obstante y dada la sensibilidad creciente hacia las plagas de las palmeras, dedicamos un artículo específico para las enfermedades y plagas más específicas de las palmeras.

Síntomas consecuencia de plagas de insectos y otro tipo de parásitos:

  • Galerías o minas -> larvas minadoras
  • Hojas con agallas o escrecencias -> insectos
  • Masas algodonosas pegajosas -> cochinillas
  • Mordeduras redondas o irregulares -> orugas, caracoles, saltamontes o escarabajos
  • Tallos cortados por el cuello o mordidos -> gusanos
  • Raices cortadas o roídas -> larvas de insectos

 

Síntomas consecuencia de hongos, bacterias o virus:

  • Manchas negras o rojizas, generalmente redondas u ovaladas -> hongos
  • Manchas amarillas y vellosidad blanco-grisácea en el envés de las hojas -> Mildiu
  • Pústulas blancas  -> Albugos
  • Hojas marrones que se van secando progresivamente -> hongos
  • Cuello o base del tronco ennegrecido ->hongos
  • Tallo en putrefacción con moho gris o blanco ->hongos
  • Raices negras ->hongos

 

Síntomas debido a fallos en el cuidado o en la nutrición de palmeras y plantas:

  • Planta marchita y hojas con la punta y el borde secos -> presencia de sales en la tierra o en el agua de riego
  • Planta alargada y pálida, con estructura débil -> falta de luz que obliga a la planta a buscarla alargándose con un desarrollo rápido mal consolidado
  • Desarrollo asimétrico o retorcido -> Luz predominante de un sólo lado o con obstáculos físicos o proximidad en contacto con otras plantas
  • Plantas jóvenes con poco crecimiento, poco desarrollo de las raíces y puntas de las hojas amarillas -> carencia de fósforo en el sustrato
  • Crecimiento escaso o muy lento -> carencia de nitrógeno en el sustrato
  • Crecimiento nulo con amarilleamiento en hojas y caída de éstas -> calcio en la tierra o en el agua en plantas que requieren sustratos y aguas con Ph ácido
  • Hojas amarillas y/o quemadas -> Exposición a sol directo en plantas no aclimatadas o heladas en invierno
  • Hojas con puntas secas -> Ambiente seco y/o falta de riego
  • Hojas con palidez en la coloración de las hojas -> falta de luz
  • Amarilleo rápido de las hojas -> clorosis hídrica
  • Hojas marrones y acartonadas -> exceso de abono
  • Ennegrecimiento de las hojas empezando por las más antiguas – > exceso de riego
  • Raíces podridas -> riego excesivo o estancado

 

Echando un vistazo rápido a estas tres relaciones de síntomas, podemos ver en un porcentaje elevado las causas se deben a problemas en la nutrición y el cuidado de las plantas, algo que depende de nosotros. Lo más grave es que  en muchas ocasiones esto tiene como consecuencia que las plantas sean más propensas a enfermar y por desconocimiento acaben muriendo.

De ahí la importancia de la prevención no sólo de las enfermedades por aplicación de insecticidas y fungicidas, de los que hablamos en el artículo “En qué consisten los tratamientos fitosanitarios”, sino también de darle a las plantas las mejores condiciones ambientales, nutricionales y de riego para que éstas se mantengan fuertes y de las que ya hablamos en los artículos sobre donde ubicar las plantaslos aspectos a tener en cuenta en el riego, o el abonado de las plantas.

Teniendo en cuenta estas sencillas pautas minimicemos el riesgo de que nuestras plantas sean atacadas por parásitos ya sean insectos, hongos y en general cualquier elemento nocivo para nuestras plantas.

dic 312013
 

En el artículo sobre los productos fitosanitarios, hablamos de sus características, principios activos y de cuáles eran los más adecuados para cada plaga. Ahora bien, de cara a su aplicación, esta puede estar condicionada a diversos factores tanto climáticos como a la propia naturaleza de las plantas que vamos a tratar. El conocimiento de dichos factores es básico a la hora de conseguir que el tratamiento sea efectivo:

Tipo de planta

Dependiendo del tipo de planta, la dificultad que encontremos a la hora de mojarla y su nivel de desarrollo podremos emplear un tipo de producto u otro y elegir entre diferentes métodos de aplicación.

Condiciones climáticas

El clima es un factor decisivo a la hora de realizar un tratamiento, condicionando su eficacia e incluso su toxicidad hacia el cultivo. Existen una serie de recomendaciones que deberemos seguir para evitar problemas causados por las condiciones climáticas.

Se deben evitar los tratamientos con lluvia o previsión de lluvias ya que el lavado del producto aplicado hará que perdamos casi totalmente la eficacia del tratamiento.

Ante temperaturas elevadas prestaremos especial atención al empleo de productos tóxicos por inhalación, ya que aumenta su volatilidad. Tampoco aplicaremos con aceites, ni espolvorearemos con azufre, ya que puede quemar las hojas.

En el caso opuesto de temperaturas bajas, no aplicaremos compuestos a base de cobre, ya que pueden resultar fitotóxicos.

En cuanto al viento, no aplicaremos espolvoreo ni atomización en presencia de vientos, aunque sean suaves (más de 15 km/h). Si las rachas de viento son más fuertes (más de 25 km/h) no es recomendable realizar tratamientos aéreos por la deriva del producto.