oct 112013
 

El agua, fuente de vida, también puede matar, y en ocasiones con mayor frecuencia de lo que nos pensamos. Esta frase dicha así, puede parecer algo exagerada, pero la realidad es que nuestras plantas se mueren más por un exceso de agua que por no regarlas.

Los seres humanos bebemos cuando tenemos sed. Los animales domésticos beben cuando les damos de beber, pero ellos deciden dejar de hacerlo cuando se han saciado. En cambio las plantas, especialmente las que están en maceta, no tienen ninguna capacidad de decisión. Dependen completamente de nosotros y de la cantidad de agua que decidamos echales. El asunto es que cuando las regamos en exceso, no pueden decidir salirse de su maceta y darse una vuelta hasta que se les seque el cepellón. Simplemnete absorberán el agua que puedan y si el sustrato sigue encharcado, lo más probable es que sus raíces se asfixien y puedan acabar muriendo, especialmente si el sustrano no drena bien.

Dicho esto y entrando en materia, el riego es uno de los factores más importantes a la hora de mantener nuestras plantas sanas y con un buen nivel de crecimiento.

¿A cuántos nos ha pasado ver nuestras plantas echarse a perder sin saber muy bien que es lo que pasaba y para tratar de salvarlas seguíamos regándolas sin parar? Y volvíamos a comprar nuevas plantas y de nuevo el mismo error. Echábamos agua y más agua sin darnos cuenta de que lo que precisamente estábamos haciendo era precipitar la muerte de la planta. Regar es por tanto un arte que se rige por unas normas muy básicas pero que requiere de unas técnicas sencillas que se han de aplicar con un cierto rigor.

De hecho, uno de los factores principales en la conservación de las plantas, sin duda es el riego. Como apuntábamos antes, todos conocemos muchos casos de palmeras y plantas en general que han tenido un mal final, principalmente por un exceso de riego. Y es que de los casos de mortalidad de las plantas, probablemente uno de los más frecuentes es el exceso de riego.

Analizando los síntomas de sequedad y exceso de humedad son similares, existen algunos indicios que nos pueden avisar de qué es lo que le está pasando a la planta.

Cuando una planta tiene falta de riego, ésta pierde en vigorosidad y aspecto, sus hojas de pliegan y tienden a encogerse, principalmente las más recientes, pasando a un proceso de amarilleamiento y descuelgue de la estructura principal de la planta. Cuando se detectan estos síntomas es posible recuperar la planta si el proceso no ha llegado demasiado lejos. Esto se conseguirá de forma progresiva con riegos frecuentes pero no demasiado abundantes, de forma que evitemos pasar de una situación de sequia total a encharcamiento, lo que le ocasionaría probablemente su muerte definitiva.

En el otro extremo está precisamente el problema del encharcamiento o exceso de riego. Este es más peligroso que el anterior y más difícil de resolver si no lo detectamos a tiempo. Éste se puede producir bien cuando la maceta tiene obturados los orificios de salida del agua, o bien cuando la planta está en una maceta con sistema de autoriego y hemos llenado el depósito por encima del límite indicado. En este caso, el agua estancada en el fondo puede llegar a producir la asfixia de las raices, y consecuentemente su putrefacción. La solución en este caso es sacar el cepellón de la maceta para que se seque o pasar el cepellón a otra maceta más grande con sustrato seco para que éste absorba el exceso de humedad.

A diferencia de las situaciones de sequía, el proceso de amarilleamiento de las hojas empieza por las más antiguas (las de más abajo) tendiendo las hojas a adquirir un color más oscuro y casi negro (en el caso de las hojas de palmera). No hay que confundir estos síntomas con el color marron que adquieren las hojas en su proceso de envejecimiento por renovación natural.

Sintomas en palmeras por exceso de riego

Sintomas en palmeras por exceso de riego

Por lo tanto es importante a la hora de realizar trasplantes, realizar un buen drenaje en las macetas, y por supuesto vigilar la humedad del sustrato antes de realizar un riego, ya que tendemos a dar demasiada agua a las plantas como si de esa manera fuera a crecer más rápidamente.

Pero ……  ¿Cada cuanto he de regar mis plantas?

Esta es la eterna pregunta que no tiene una respuesta concreta ya que depende del tipo de planta, de las condiciones ambientales, la época del año, su ubicación, etc. Por ejemplo, hay palmeras como el falso cocotero (syagrus romanzoffiana) que le gusta muy bien regada, y ésto se nota en su crecimiento. Otras como la phoenix roebelini que adapta a las zonas pantanosas donde sus raices llegan a permanecer encharcadas permanentemente. En cambio otras necesitan que el sustrato se seque entre riego y riego, especialmente en invierno, como es el caso de la braeha armata. Por tanto este factor hay que tenerlo en cuenta cuando adquirimos un tipo u otro de planta o palmera.

Otro factor es el periodo vegetativo de cada planta. En la época del año que la planta no tiene desarrollo vegetativo (generalmente en los meses más fríos), el riego deber ser mínimo ya que la planta no absorbe agua y esta permanece mucho más tiempo retenida en el sustrato. Recordemos que el agua se consume por evo-traspiración, es decir, por la propia evaporación en el sustrato y por la transpiración de la planta, es decir, lo que ésta absorbe por las raíces y exuda por las hojas.

Dicho esto y considerando las condiciones ambientales, una norma “razonable” puede ser regar en verano aproximadamente cada semana y en invierno cada 2 ó 3 semanas. Ahora bien, si la planta está en interior, no le da el sol y tiene poca ventilación, incluso en verano el periodo de riego puede distanciarse hasta las 3 ó 4 semanas y en invierno prácticamente cada 2 ó 3 meses. Es por ello que al margen de estas reglas, es fundamental verificar la humedad del sustrato antes de cada riego.

De todas las reglas y normas, esta es la más infalible. Si el sustrato está poco húmedo o casi seco, regar. En caso contrario no. Y cuando se riegue, hacerlo con moderación. De hecho lo ideal sería regar un poco todos los días, al igual que lo hacen los sistemas de riego por goteo, pero eso nos llevaría demasiado tiempo si lo realizamos de manera manual. Así que una buena opción es regar cada 6 ó 7 días pero sólo aquellas macetas que lo necesiten. Y, cómo lo sabemos. Os damos unas pautas para averiguarlo, pero antes una advertencia, si vamos verificando la humedad de nuestra planta semana tras semana y vemos que permanece con el mismo nivel de humedad, PELIGRO !!!!, la planta no está absorbiendo nada de agua, probablemente el sustrato no esté bien ventilado y lo más probable es que esté encharcada y ya nos esté dando los síntomas que describimos antes.

Cuando regar macetas plantas palmeras palmspace

Volviendo a cómo detectar el nivel de humedad, existen varias técnicas. En entornos profesionales se cuentan con higrómetros que nos indican claramente el nivel de humedad en cada capa del sustrato, ya que aunque nos parezca que éste está seco, probablemente en su mitad inferior todavía esté bastante húmedo. El problema, que no son aparatos baratos, aunque si tenemos muchas plantas, probablemente sea una buena idea para asegurar su supervivencia y evitar que “se nos vaya la mano”.

En entornos domésticos hay varios trucos. Uno de ellos es evidentemente meter un dedo en el sustrato unos centímetros de profundidad  y verificar si está húmedo o seco. Si está húmedo dejaremos la maceta sin regar y pasados unos días volveremos a verificar el estado del sustrato. Si la maceta es de material ligero y no es muy grande, una buena regla es la de sopesarla. Cuando el sustrato está totalmente húmedo suele pesar bastante pero con el sustrato seco la podremos elevar con facilidad. La regla es fácil, si pesa poco regaremos, en caso contrario, no. Y por último y si el recipiente es pesado, normalmente de material cerámico, una alternativa es darle un golpecito con algún material rígido para ver el sonido que hace. Si el sonido es hueco, como cuando golpeamos una maceta vacía, es porque el sustrato está suelto y por tanto tiene poca agua. En cambio si el sonido es sordo, en ese caso el sustrato está todavía húmedo.

Y …  ¿Cuanta cantidad de agua echo?

Pues esto también depende, pero una norma aproximada podría ser el entre el 10% y el 20% del volumen de la maceta. Es decir, si la maceta tiene una capacidad de 10 litros, echaríamos entre 1 y 2 litros aproximadamente, dependiendo del nivel de sequedad que hayamos detectado en la planta, pero sin pasarnos. Recordad, es mejor quedarse corto de agua que pasarse, sobre todo en invierno.

En el caso de palmeras, plantas o árboles en tierra en vez de en maceta, los consejos son los mismos. En este caso es más “difícil” ahogarlas, pero si el terreno no está bien drenado, es posible que se produzcan embalsamientos subterráneos que puedan prolongarse y tener las mismas consecuencias.

Otros consejos útiles a la hora de regar son:

  • Se riegan con más frecuencia las macetas pequeñas que las grandes, ya que éstas tienen menor capacidad de retención de agua que las que tienen un mayor volumen.
  • Las plantas jóvenes también se han de regar con mayor frecuencia, básicamente para evitar que el sustrato se seque. Esto es aplicable en palmeras a aquellas que tiene menos de dos ó tres años de vida.
  • Las plantas más grandes también se deben regar más, dado que al tener mas envergadura y superficie foliar transpiran más y las raíces absorben más rápido la humedad de la maceta.
  • El riego se debe realizar evitando las horas de más calor del día y con agua a temperatura ambiente, evitando aguas frías o templadas.

 

jun 052013
 

Cuando compramos una planta en un garden para disfrutarla en nuestra casa, la adquirimos con la típica maceta color negro o terra (naranja/marrón) tal y como la producen en el vivero. Una de las primeras decisiones que tenemos que tomar es dónde ubicarla y cómo la vamos a decorar para que además de contemplar su belleza intrínseca (como ser vivo vegetal), podamos tambien integrarla en nuestro espacio con un macetero decorativo.

Una vez elegido el macetero, existen dos posibilidades:  ”dejar caer” la maceta dentro del macetero (que será objeto de un nuevo artículo publicado próximamente) o bien trasplantarla e integrarla en su nuevo espacio.

En este artículo explicaremos como integrar la planta en su nuevo macetero decorativo y además como prepararle un sistema de autoriego específico, ya que muchas de las macetas decorativas no vienen con este sistema incorporado. Además la preparación es relativamente sencilla y económica.

Comenzaremos por describir los materiales y elementos necesarios para llevar a cabo esta tarea:

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Elementos de un macetero con sistema de autoriego

Planta y macetero

Aunque parezca obvio, es recomendable que el macetero tenga al menos el doble de volumen que la maceta en la que se encuentra actualmente la planta. Por ejemplo si la planta está en un contenedor de entre 4 y 5 litros, como es el caso del ejemplo, el contenedor donde va a ser trasplantada deberá estar entre 8 y 10 litros como mínimo. Tampoco conviene irse al extremo y trasplantar una planta con maceta de 5 litros en otra de 25. En nuestro caso la maceta tiene un volumen de 4,5 litros y el contenedor decorativo seleccionado tiene 9 litros de capacidad total. Hemos elegido un macetero de polipropileno que resiste a los rayos UV y por tanto condiciones de exterior sin perder calidad ni color.

Sistema de autoriego

Hay varias maneras de realizar un sistema de autoriego. Desde los comerciales y más sofisticados, aunque tambien caros, hasta sistemas más sencillos, igualmente prácticos y funcionales pero mucho más económicos. Además éstos tienen la ventaja de que tú mismo te puedes convertir una maceta que te guste en una maceta de autorriego.

En nuestro caso utilizamos arlita para el fondo. La arlita es arcilla expandida que tiene entre otras propiedades la de retener la humedad. También utilizamos un trozo de malla antihierva que hará de separador entre las raíces de la planta y la propia arlita evitando que se mezclen. No sería inconveniente que se mezclara, pero de esta forma evitamos que las raíces tiendan a seguir bajando al fondo del macetero y por tanto estar expuestas a encharcamiento por estar en contacto directo con el depósito de agua.

También utilizamos un tubo hueco de PVC, plástico o similar  que nos servirá para rellenar el depósito con agua

Por ultimo, el sistema de autorriego lo completa una varilla de bambú que nos permitirá vefificar el nivel de agua en el fondo del depósito.

Materiales macetero autoriego casero en maceta decorativa palmspace JL3_0752

Sustrato

Hay muchos tipos de sustratos. Nosotros utilizaremos en esta ocasión la fibra de coco que tiene mayor durabilidad que otros sustratos como la turba, posee un buen sistema de drenaje que es lo más conveniente para las palmeras y en general para la mayoría de plantas, y además es muy limpio a la hora de trabajar con él. El único pero es que no retiene tanto la humedad como la turba, pero para según que cultivos, puede ser más interesante para que las raíces se aireen y oxigenen más y por tanto mejoren su crecimiento.

Materiales macetero autoriego casero en maceta decorativa palmspace JL3_0753

Abono

Cuando se realiza el trasplante, es un buen momento para incorporar al sustrato un buen abonado de fondo mediante abono de liberación lenta de larga duración. Este permite dosificar a la planta la nutrición necesaria de manera contínua, ya que las plantas al igual que las personas, comen y beben todos los días. Evidentemente en función del volumen del cepellón hay que añadir más abono en base a unas medidas que dependen de cada fabricante. En concreto el abono utlilizado en esta ocasión es Osmocote exact de 8/9 meses de duración y que garantiza una curva continua de liberación del abono a lo largo de todo su periodo de vigencia, liberando más cuando hace más calor, para que la planta tenga más energía en su proceso de crecimiento, y menos cuando hace frío.

Decoración

El punto decorativo lo componen además de la maceta, las piedras que la coronan. En este caso se han elegido para contrastar con el gris antracita del macetero, piedras de marmolina blanca que las colocaremos directamente encima del sustrato. En este caso y dadas las características de la fibra de coco en cuanto a limpieza y drenaje, se pueden colocar directamente sobre ésta sin necesidad de ningún elemento intermedio separador.

MONTAJE 

Tal y como se ilustra en las fotografías, iremos describiendo paso por paso la secuencia de tareas a realizar:

Secuencia preparacion maceta sistema autoriego palmspace

Secuencia de preparación del macetero con sistema de autoriego

1-2. Tomar la maceta elegida y verter sobre ella las bolas de arlita con una altura total total de unos 3/4 centímetros. Colocar el tubo de riego asegurándose que llega hasta el fondo de la maceta sin que ninguna bola de arlita queda alojada en su interior.

3- Colocar la malla antihierba sobre el lecho de arlita.

4- Colocar una pequeña capa de sustrato encima de la malla antihierba.

5- Esparcir los granos del fertilizante sobre el sustrato. Aproximadamente la mitad de la cantidad total a aportar a la maceta.

6- Volver a colocar otra capa de sustrato hasta la altura suficiente para que una vez coloquemos la planta trasplantada, el nivel superior de ésta, esté ligeramente por debajo de la parte superior de la nueva maceta.

Secuencia 2 preparacion maceta sistema autoriego palmspace

Secuencia de preparación del macetero con sistema de autoriego

7- Sacar el cepellón de la planta de la maceta para verificar que está bien y con las raíces sanas.

8- Introducir el cepellón en la nueva maceta aprovechando para centrarlo bien y ponerlo en posición vertical. Este es un buen momento para corregir posibles inclinaciones o derivas que pudiera tener la planta original en su maceta anterior.

9-Verter el resto del abono mezclándolo con el sustrato progresivamente.

10- Acabar de rellenar la maceta con sustrato asegurandose de dejarlo bien apretado para que no queden huecos de aire que serían perjudiciales para la planta y que ésta se queda en la posición correcta.

Fin – El tabajo se finaliza añandiendo las piedras decorativas y regando despacio hasta que el nivel de agua llegue a la marcha indicada en el la varilla de bambú que dejaremos metida en el tubo.

Ahora solo te queda disfrutar de tu palmera y cuidarla bien. Para saber como cuidar mejor las plantas que se encuentran en maceteros con sistema de autoriego, visita esta entrada en el blog.

may 092013
 

Varias son las ventajas que tienen los maceteros con sistema de autoriego.  La primera y principal, es la autonomía que tiene la propia planta de absorber el agua que necesita gracias al depósito situado en la parte inferior.

Desde el punto de vista del mantenimiento y en relación con el punto anterior, esto permite que los riegos se distancien desde un par de veces al mes hasta diferirlos varios meses, dependiendo de la estación del año, la ubicación de la planta y si está en el interior o exterior. Esto da mucha versatilidad sobre todo a aquellas personas que tienen casas de campo o segundas residencias que no visitan frecuentemente, y a pesar de ello no quieren renunciar a tener su plantas bien atendidas .

Sin embargo este sistema también tiene algún inconveniente. Dado que no hay drenaje en la parte inferior de la maceta, corremos el riesgo de un exceso de riego que en función de la naturaleza de la planta podría derivar en la pudrición de las raíces, y por tanto en la muerte de la planta. Este problema se agrava cuando además la maceta está en el exterior expuesta a la lluvia, ya que en caso de lluvias abundantes, podría llegar no solo a llenar el depósito de agua, sino encharcar completamente la maceta. En este caso sería necesario un vaciado manual tal y como se detalla en otro artículo del blog.  Una forma de prevenir el problema de las lluvias abundantes y por tanto sólo aplicable a plantas de exterior, sería hacer un pequeño orificio en la maceta a la altura del nivel máximo indicado por el testigo de nivel. De esta manera aunque la maceta se llenara de agua, ésta drenará por el orificio practicado, sin que por ello se pierda el agua contenida en el depósito.

Otro inconveniente bastante común es la generación de hongos en el sustrato. Estos vienen ocasionadas por la humedad prolongada y combinados con temperaturas cálidas. Evidentemente esta circunstancia es más propensa a suceder en los meses de verano, pero hay que estar alerta durante todo el año.

Para prevenirlos lo mejor es establecer una rutina de control. Además de utilizar los fungicidas que se aplican mediante difusores en la parte aérea de la planta (tronco, ramas y hojas) el mejor sistema preventivo es añadir junto con el agua de riego, un fungicida sistémico que atacará directamente a los hongos que se generen en el sustrato.  Incorporar estos productos con el agua de riego cada 6 u 8 semanas será más que suficiente para mantener una planta sana y libre de enfermedades.

Tampoco hay que abusar de estos productos, ya que aunque no son dañinos para la planta, pueden crear resistencias en los parásitos a medio plazo, y por tanto dejar de hacer efecto. Por ello también es conveniente alternar los productos. De esta forma minimizaremos los efectos de estas resistencias.

Junto con el fungicida y bajo las mismas pautas, también es conveniente aplicar un insecticida tanto a la parte aérea como al sustrato.

Si estás interesado en conocer como convertir uno de tus maceteros favoritos en un macetero con sistema de autoriego, consulta este artículo.

may 092013
 

Ya comentamos en otro artículo las ventajas e inconvenientes de los sistemas de autoriego, y una de ellas era el sobre regado de la planta.

Todas las macetas tienen unos testigos con el máximo nivel de agua que se ha de añadir. Sin embargo ya sea por descuido o por tener situada la maceta en exterior sin cubierta que la proteja, se pueden producir excesos en el agua de riego. Hay especies vegetales que aguantan sin problemas encharcamiento en las raíces, pero otras como las palmeras, requieren normalmente de sustratos bien drenados. Por tanto no les gusta nada el encharcamiento de su sistema raticular.

Los descuidos vienen provocados principalmente por regar la planta de manera convencional en vez de utilizar el tubo de riego. Lo que suele suceder es que echamos agua, comprobamos inmediatamente el nivel del agua en el tubo y como no se eleva seguimos echando más y más. En función de la densidad del sustrato, el drenaje hacia la parte baja de la maceta puede ser más o menos rápido, por lo que si nuestro sustrato es muy denso y por tanto, lento en el drenaje, probablemente pasarán algunos minutos antes de que todo el exceso del agua que no retenga el sustrato baje al depósito de agua. Por ello y como norma general, es conveniente echar una parte del agua que consideremos razonable, esperar unos minutos y verificar el nivel para seguir añadiendo, si procede, más agua a la maceta.

El tener la maceta al exterior puede provocar, después de lluvias relativamente intensas, que se llene el depósito de la maceta más allá del límite máximo y por tanto encharque parte del sustrato de la planta.

En cualquier caso la solución es relativamente sencilla. En primer lugar debemos retirar el testigo de nivel de agua del tubo de riego. Una vez liberado el tubo, introduciremos en él un tubito de plástico transparente flexible hasta el fondo  de la maceta. Este tubito debe ser al menos el doble de largo que la altura de la maceta.  A continuación aspiraremos el agua por el tubo de plástico transparente hasta que lo veamos salir de la maceta (utilizar un tubo opaco no permitiría visualizar el nivel del agua absorbida y correríamos el riesgo de ingerirla).

 

palmspace maceta autoriego vaciado decoracion JL3_1307

Ejemplo de extracción de agua con tubo de plastico transparente

Una vez el nivel del agua ha sobrepasado el nivel superior de la maceta, tapamos con el dedo índice el extremo por el que estamos absorbiendo y lo llevamos sin destaparlo hasta el nivel inferior de la maceta. A continuación soltamos el dedo destapamos el tubito. Lo que se produce en este momento es  lo que técnicamente se conoce como el principio de los vasos comunicantes por el que el líquido que está dentro de la maceta saldrá por el tubito trasparente hasta un recipiente que habremos preparado para evitar derramar el agua en el suelo. Por este motivo es necesario que el tubito que introducimos en el depósito de la maceta tenga al menos el doble de su altura ya que lo tenemos que llevar por dentro hasta el fondo de la maceta y por fuera también para que se produzca el efecto de vaciado.

Es recomendable vaciar totalmente el depósito de la maceta, ya que al igual que comentábamos anteriormente sobre la velocidad con la que el sustrato drena, es posible que si éste tuviera mucho agua acumulada, después de vaciar el depósito completamente todavía se rellene parcialmente como consecuencia de dicho drenaje.

Después de esta operación, es conveniente dejar tiempo hasta volver a regar para que se libere progresivamente la humedad acumulada dentro de la maceta.